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Celebremos la festividad de Purim
Estimado amigo de Israel:
Este sábado al atardecer los judíos empezarán a celebrar Purim, posiblemente la festividad más alegre del calendario judío.
La festividad de Purim conmemora la liberación del pueblo judío de sus enemigos hace casi 2400 años. La historia de Purim, que está en el libro de Ester, es una de las más memorables de toda la Biblia, y durante los servicios de Purim se lee en voz alta en las sinagogas.
El rey de Persia escoge a una hermosa joven llamada Ester para que sea su reina, sin saber que era judía. Ester se entera por medio de Mardoqueo, su primo, que el rey ha entregado en manos de Amán, el asesor principal del rey, el destino de los judíos de Persia. Amán odia a los judíos, y decreta una orden para exterminarlos.
Arriesgando su propia vida, Ester da a conocer al rey que ella es judía y le ruega que salve a su pueblo. Él accede, y en un giro inesperado y oportuno hace caer sobre el malvado Amán la sentencia de muerte que él mismo había planeado contra los judíos.
Los insto a que lean otra vez la historia de Ester, aunque la conozcan, y a que mediten en su mensaje que es para todos los tiempos. La valentía de Ester, su obediencia a Dios y el hecho de que estuvo dispuesta a arriesgar su vida para salvar a su pueblo nos enseñan una lección sobre la abnegación y el propósito que es tan cierta y positiva hoy como lo fue hace miles de años.
Amán también es más que un simple personaje histórico. Si miramos a nuestro alrededor, hay muchos «Amanes» en el mundo actual. Se oye el eco de Amán en los frecuentes llamados del presidente iraní Ahmadinejad para destruir el Estado judío, en la declaración del líder de Hamás Khaled Mashaal: «Antes de que Israel muera, debe ser humillado y deshonrado», y en los clérigos musulmanes radicales que predican que los judíos son «descendientes de simios y cerdos».
Uno de los mensajes de Purim, que atañe tanto a judíos como a cristianos, es que en un mundo en el que sobran los «Amanes», necesitamos más «Esteres» dispuestas a confiar humildemente en Dios y procurar defender a su pueblo de todas las dificultades. Gracias, amigos, por ser algunos de esos «Esteres» que colaboran con la obra humanitaria de La Fraternidad.
Deseo una alegre celebración de Purim a mis compatriotas judíos, y a todos, en oración pidiendo por shalom, la paz,
Rabino Yechiel Eckstein
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