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Estimado amigo de Israel:
Hace algunas semanas Israel llevó a cabo el mayor ensayo nacional de defensa civil de su historia. El propósito del simulacro, que duró cinco días y al que se le llamó Momento Decisivo 3, era poner a prueba la capacidad de Israel para responder a una guerra abierta, incluso un ataque con cohetes y misiles lanzados por terroristas o naciones enemigas y ataques por tierra simultáneos por terroristas que operan dentro de Israel.
Este escenario «no es ficticio», dijo el ministro de defensa israelí Matan Vilna'i la semana pasada: Desde hace muchos años los grupos terroristas como Hizbulá y Hamás le han hecho la guerra al Estado judío, y no tienen intención de dejar de hacerlo. Irán y Siria arman y financian a ambos grupos. Irán en particular ha sido constante en su deseo de ver la destrucción de Israel. La posibilidad de una guerra en la región —que Israel enfrente a varios enemigos en varios frentes— es muy real, es una posibilidad que Israel debe tomase muy en serio.
Me enorgullece decir que gracias al alcance de nuestra obra en Israel y a que hemos colaborado de cerca con las autoridades nacionales y municipales, a La Fraternidad se le pidió que representara a las organizaciones sin fines de lucro durante Momento Decisivo 3. Un representante de La Fraternidad estuvo en la «Oficina de Guerra» coordinando la «ayuda humanitaria» y ayudando a solucionar las situaciones urgentes presentadas por otras organizaciones que participaron en el ensayo (Es más, Galit Viderman, la miembro de personal que trabajó en la Oficina de Guerra —un salón subterráneo que está debajo de la oficina del primer ministro— pasó 12 horas seguidas coordinando la ayuda humanitaria; durante ese tiempo se paró solo una vez, para comer rápidamente algo. Gali tiene cinco meses de embarazo). Que se nos haya pedido llevar a cabo esa función tan importante es señal del respeto que se le tiene a La Fraternidad en Israel, y nos hemos ganado ese respeto gracias a la generosa ayuda de nuestros colaboradores.
Algunos consideran alarmistas los ensayos como Momento Decisivo 3. Pero ello sería negar la realidad histórica. Desde su fundación en 1948 Israel ha luchado por su supervivencia, y el día de hoy no es excepción. Cuando vemos los constantes atentados terroristas contra los israelíes, cuando oímos las palabras belicistas de Mahmoud Ahmadinejad y cuando somos testigos de la firme negativa por parte de los Estados de la región de aceptar la existencia del Estado judío entre ellos, a Israel no le queda más alternativa que velar siempre. Lamentablemente, el sentirse rodeado por naciones hostiles es algo a lo que todos los israelíes —desde el ciudadano más común hasta el de mayor autoridad en el gobierno— deben acostumbrarse para poder sobrevivir.
Pero, mientras que toda la nación de Israel participaba en un simulacro de guerra, lo que más me daba que pensar no era el sentirme rodeado de enemigos. Más bien, me sentí rodeado de amigos, los amigos que han salido en defensa de Israel y el pueblo judío por medio de su apoyo a los programas de ayuda humanitaria de La Fraternidad. Ese apoyo no solo salva vidas y brinda esperanza, sino que sirve de recordatorio constante a los israelíes de que no estamos solos en esta lucha constante por lograr paz y seguridad; y es por eso que les estoy muy profundamente agradecido. Siempre que pienso en ustedes, me viene a la mente el versículo bíblico que dice: «Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante» (Eclesiastés 4:9-10).
Muchas gracias por estar con nosotros y por ayudarnos en nuestra hora de necesidad.
En oración pidiendo por shalom, la paz,
Rabino Yechiel Eckstein
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